Expiación

La Expiación se vuelve real y visible para los que la ponen en práctica.

Cuando hayas permitido que todo lo que empaña a la verdad en tu santísima mente sea des-hecho y, consecuentemente, te alces en gracia ante tu Padre, Él se dará a Sí Mismo a ti como siempre lo ha hecho. Darse a Sí Mismo es lo único que Él sabe, y así, todo conocimiento consiste en eso. 

Pues lo que Él desconoce no existe, y, por consiguiente, no se puede dar. 
No pidas ser perdonado, pues eso ya se te concedió. Pide, más bien, cómo aprender a perdonar y a restituir en tu mente inmisericorde lo que siempre ha sido. 

La Expiación se vuelve real y visible para los que la ponen en práctica. Esa es tu única función en la tierra, y debes aprender que eso es lo único que te interesa aprender. 

Hasta que no lo aprendas te sentirás culpable, pues en última instancia y sea cual fuere la forma en que tu culpabilidad se manifieste, ésta procede de no llevar a cabo tu función en la mente de Dios con toda tu mente

¿Cómo ibas a poder escapar de esa culpabilidad si dejas de cumplir tu función aquí?   
T-14.IV.3.