LECCIÓN 39
Mi santidad es mi salvación.
L-pI.39.6. Empieza las sesiones de práctica como de costumbre, repitiendo la idea de hoy para tus adentros. (2) Luego, con los ojos cerrados, explora tu mente en busca de pensamientos que no sean amorosos en cualquiera de las formas en que puedan presentarse: desasosiego, depresión, ira, miedo, preocupación, ataque, inseguridad, etc. (3) No importa en qué forma se presenten, no son amorosos y, por lo tanto, son temibles. 4 De ellos, pues, es de los que necesitas salvarte.
L-pI.39.7. Todas las situaciones, personalidades o acontecimientos específicos que asocies con pensamientos no amorosos de cualquier clase constituyen sujetos apropiados para los ejercicios de hoy. (2) Es imperativo para tu salvación que los veas de otra manera. (3) Impartirles tu bendición es lo que te salvará y lo que te dará la visión.
L-pI.39.8. Lentamente, sin hacer una selección consciente y sin poner un énfasis indebido en ninguno en particular, escudriña tu mente en busca de todos aquellos pensamientos que se interponen entre tu salvación y tú. 2 Aplica la idea de hoy a cada uno de ellos de esta manera:
ORACION
Hoy me alzo sobre mi mundo ilusorio para contemplarlo desde una perspectiva más amorosa. Entendiendo el divino proposito de todo lo que acontece en mi mundo es una dulce lección que me pide recordar quien Soy en verdad. Toda lección es una amorosa llamada al despertar. Deseo reconocer la luz en mi y reflejarla a cada rincon obscuro de mi mente. Apelo al Cristo en mi para que por medio de su eterna sabiduria me conduzca de regreso a casa junto con mis hermanos. Dios es mi fortaleza, no puedo ver aparte de Él. Soy tal como Dios me creó. AMEN