Sufrimiento (perdón-para-destruir)

S2.II.5 El perdón-para-destruir a menudo se oculta tras un velo así. Muestra la cara del sufrimiento y del dolor como prueba silenciosa de la culpa y de los estragos del pecado. Éste es el testimonio que ofrece uno que podría ser Salvador en lugar de enemigo. Pero al habérsele convertido en enemigo, tiene que aceptar la culpa y el duro reproche que de este modo se hace recaer sobre él. ¿Esto es amor? ¿O más bien traición hacia uno que necesita que se le salve del dolor de la culpabilidad? ¿Cuál podría ser el propósito de ello sino mantener a los testigos de la culpabilidad alejados del amor?

S2.II.6 El perdón-para-destruir puede asimismo manifestarse en forma de regateos y tratos. Te perdonaré si satisfaces mis necesidades, pues en tu esclavitud radica mi liberación. Dile eso a cualquiera y te vuelves un esclavo. Y tratarás de liberarte de la culpabilidad mediante más regateos que no te brindarán ninguna esperanza, sino sólo mayor dolor y consternación. ¡Cuán temible se ha vuelto ahora el perdón y cuán distorsionado el objetivo que persigue! Ten piedad de ti mismo, tu que regateas de ese modo. Dios sólo da y jamás pide nada a cambio. La única manera de dar es tal como Él lo hace. Todo lo demás es una parodia. Pues ¿quién intentaría hacer un trato con el Hijo de Dios y al mismo tiempo darle gracias a su Padre por su santidad?